Cada tanto, un amigo nos comenta horrorizado que la Real Academia Española aceptó tal o cual palabra, que lo vio en el periódico y que es una barbaridad. ¡Existen curiosidades de lengua muy raras!

Algunos de los casos más sonados son güisqui (aunque no lo puedas creer, esta es la castellanización aceptada para la palabra inglesa whisky), cederrón (en lugar de CD-ROM) o tuit, (en lugar de tweet) por poner solo algunos ejemplos muy polémicos.

Un escándalo de grandes proporciones ocurrió cuando la RAE le sacó la tilde al adverbio solo en 2010. Busca sólo en el Diccionario de la lengua española. No encontrarás esa palabra, solo hallarás solo.

La regla antigua decía que, para evitar confusiones, la palabra solo debía tildarse en caso de ser adverbio. Así, para expresar que Pedro vino únicamente el martes, lo correcto era escribir Pedro vino sólo el martes, con tilde, mientras que, si el significado buscado era que Pedro vino sin compañía el martes, lo adecuado era escribir Pedro vino solo el martes, sin tilde. Vaya lío, ¿no? Por suerte esa regla ya cambió y ahora la ortografía del español es un poco más fácil.

Entonces… ¿en qué se basa la RAE para aceptar cambios en la lengua? ¿Es cierto que a la Real Academia Española no le importa cómo se habla en Latinoamérica y solo se fija en el idioma de España? ¿Cuáles son los verdaderos criterios para incluir una palabra en el diccionario de la RAE?

Continúa leyendo y descubrirás las respuestas a estos y otros interrogantes.

En qué se basa la RAE para aceptar cambios en la lengua

En la práctica, los casos de ambigüedad como el mencionado anteriormente son tan poco frecuentes que no hay motivo para usar esa tilde. Pero muchos aún creen que esa sutileza es importantísima y defienden la tilde de sólo con uñas y dientes.

Si lo pensamos detenidamente, las expresiones ambiguas son muy abundantes en el español y no hay reglas ortográficas especiales para evitarlas todas.

Por ejemplo, piensa en la oración siguiente:

Hablé con el director enfadado.

¿Quién estaba enfadado? ¿El director o yo? ¿Te parecería bien ponerle una tilde a enfadado cuando se refiera al que dijo la frase y no ponerla cuando se refiera al director? Sería un disparate y, sobre todo, sería una complicación innecesaria. En vez de crear una regla exclusiva para ese caso, lo mejor es usar otra frase: Hablé con el director, que estaba enfadado o Enfadado, hablé con el director. En los dos casos el mensaje queda claro sin necesidad de artilugios ortográficos.

Mensajes confusos y variación lingüística

Te doy otro ejemplo, en caso de que el anterior no te haya convencido. Mira: en español, el adjetivo su puede hacer referencia al femenino (la casa de Ana: su casa) y al masculino (el perro de Ana: su perro). ¿Te parecería bien ponerle tilde a una de las dos opciones para distinguirla de la otra?¡No! ¡Qué disparate!…

Una de las misiones de la RAE es marcar reglas claras, útiles y, sobre todo, simples. La Real Academia Española no se dedica a recargar la ortografía con miles de adornos y exigencias innecesarias. Dejemos eso para el francés, donde tienes que escribir diez letras para pronunciar solo seis[1].

Criterios para aceptar una palabra en el diccionario de la RAE

La fuente principal de lo que decide la Real Academia Española es lo que decimos y escribimos todos nosotros, los hablantes del español, los que usamos este precioso idioma para comunicarnos todos los días. La RAE extrae muestras de conversaciones orales, periódicos, novelas, ensayos, páginas web, leyes, manuales y, en general, de todo lo que la gente dice, escribe y publica, y lo almacena en bases de datos especiales.

La última recopilación de textos de la RAE es el Corpes XXI. Algunos datos interesantes sobre este gigantesco archivo nos permitirán descubrir en qué se basa efectivamente la RAE para aceptar cambios en la lengua o rechazarlos.

Estadísticas de la RAE

El Corpes XXI está compuesto en un 90 % de textos escritos, mientras que el 10 % restante corresponde a transcripciones de lengua oral.

El 70 % de los textos que forman el Corpes XXI provienen de América, dividida en 9 regiones (región andina, Antillas, Caribe continental, región chilena, México y Centroamérica, Río de la Plata y Estados Unidos). El 30 % restante son textos producidos en España, considerada como una región única. Aquí comienza a aparecer información muy interesante y esclarecedora que ya vamos a retomar.

Los textos escritos que integran el Corpes XXI vienen de fuentes bien definidas con porcentajes de representación exactos para cada una: un 40 % son libros y otro 40 % son publicaciones periódicas (revistas, noticias escritas, gacetillas, etc.). Un 7,5 % corresponde a material de internet y el 2,5 % restante es miscelánea (es decir, cualquier cosa no mencionada antes).

En qué se basa la RAE para aceptar cambios

Motivos de la RAE para aceptar o rechazar términos

Analicemos estos datos, que son muy reveladores para responder nuestro interrogante: ¿en qué se basa la RAE para aceptar cambios en la lengua?

Lo primero que llama la atención es que la mayoría inmensa de la muestra corresponde a textos escritos. Eso quiere decir que a la RAE le interesa muchísimo ver cómo escribe la gente y no tanto saber cómo habla: la expresión oral no se ignora por completo, pero queda aislada en un segundo plano, le corresponde solamente el 10 % sobre el total de la muestra.

La preferencia casi exclusiva sobre el texto escrito en lugar de la palabra hablada tiene consecuencias claras: cuando la RAE introduzca un cambio en el diccionario, en la gramática o en la ortografía, tomará ese cambio de la escritura, no de la lengua hablada. Y esto es natural porque el habla es sumamente variable de una persona a la otra, entre regiones pequeñas y cercanas, entre situaciones comunicativas. La lengua hablada cambia muy rápido, los neologismos se crean y se empiezan a expandir en cuestión de segundos. En cambio, la escritura es más estable porque cuenta con el soporte de la palabra fija en el papel o en un archivo informático.

Para la RAE, la lengua escrita es el modelo estable de corrección, el ejemplo de lo que está bien expresado, mientras que el habla es terreno de cambio y espontaneidad que rompe las reglas.

Existen diferentes academias de la lengua española

Otro dato muy elocuente es que, de cada 10 muestras del corpus, 3 vienen de España y 7 de América. Estos números no representan de manera proporcional la cantidad de hablantes en cada sitio porque, en la actualidad, solo 1 de cada 10 hispanoparlantes reside en España, no 3. Esto nos lleva a pensar que la RAE es tendenciosa, que favorece la manera de hablar de su propio país…, y es cierto.

La RAE es una institución con sede en el Reino de España y es natural que privilegie la lengua usada en territorio español. Pero esto no quiere decir que ignore por completo cómo se expresa la gente en otros países de habla hispana. Muy por el contrario, la Real Academia Española trabaja de manera conjunta con todas las academias oficiales del español en el resto del mundo[2]. Las distintas academias nacionales de la lengua española se encargan de estudiar el habla y la escritura de nuestro idioma en cada país en particular y suelen publicar un diccionario con términos propios de cada territorio.

De dónde saca sus reglas la RAE

El último dato interesante que vamos a analizar del Corpes XXI es el porcentaje de cada tipo de texto sobre el total de la muestra. De cada 10 textos elegidos, 4 son libros y 4 son periódicos o publicaciones similares.

En mi opinión, y sin ánimos de ofender a nadie, creo que ese 40 % para los textos informativos les da demasiado lugar a los periodistas, que son en muchos casos los que peor maltratan el idioma. No quiero decir que todos los periodistas escriban mal, ¡de ninguna manera!, solo quiero señalar que tienen un papel clave en la reproducción de errores, vicios y muletillas incorrectas difíciles de erradicar.

Por qué cometen tantos errores de escritura algunos periodistas

A favor de los periodistas, digamos que estos profesionales de la palabra son muchísimos, se encuentran entre los escritores más abundantes del mundo y trabajan en gran cantidad de medios. Los textos periodísticos son sumamente numerosos porque todo el tiempo se están escribiendo noticias, sin parar. Entonces, entre un mar de textos tan grande, lo normal es que haya muchos errores, por una simple cuestión de probabilidades, solo como estadística.

Por otra parte, en el Corpes XXI llama la atención la escasa representación que tiene el español usado en internet: solo el 7,5 % sobre el total de la muestra. ¿No te parece que la mayoría de las personas hablamos y escribimos muchísimo en internet y que debería haber más cantidad de muestras tomadas de ahí? La verdad, eso es lo que yo creo.

Por qué la RAE no acepta la forma de escribir de internet

Sin embargo, la Real Academia Española tiene un motivo muy claro para elegir poco material de internet: en la red, hablamos y escribimos de manera espontánea, sin prestar demasiada atención a lo que hacemos, igual que en el habla cotidiana. En general, las muestras de español que hay en internet tienen un lenguaje descuidado y sería un error basarse en textos aleatorios sacados de ahí para decidir qué es correcto y qué no. En internet casi nadie pone un punto final, ni un signo de interrogación de apertura, y muchas tildes brillan por su ausencia, entre muchísimos otros errores cotidianos.

El punto débil de la RAE

En el futuro, internet podría convertirse en el talón de Aquiles de la Real Academia Española, un punto débil que haga tambalear su dominio sobre las reglas de nuestro idioma.

Como hemos visto, la RAE presta poca atención a lo que se dice y se escribe en la red, y eso podría volverse en su contra algún día. ¿Por qué? Bueno, es solo una especulación, una hipótesis, pero tiene fundamentos.

Según los expertos de Common Crawl (una ONG especializada en información sobre rastreo web), la cantidad de texto que se publica en internet cada día podría ser hasta diez veces mayor al volumen de los libros editados en el mismo lapso de tiempo.

Hackeando la RAE

Todos sabemos que internet está lleno de basura: noticias falsas, contenidos virales diseñados para hacernos perder el tiempo inútilmente, juegos en línea más adictivos que muchas sustancias prohibidas… Sin embargo, entre toda esa maraña de contenidos sin ningún valor, hay una tropa de expertos en todas las ciencias, hombres y mujeres con formación académica rigurosa que se dedican a difundir sus conocimientos en un lenguaje fácil, accesible para todos. Y, como la RAE no presta mucha atención a lo que se dice y se escribe en internet, el ciberespacio es un terreno libre que podría ser aprovechado por estos sabios independientes para crear sus propias reglas allí donde la Real Academia Española no se mete.

Academias de la lengua española no dependientes de la RAE

¿Te imaginas una o más academias de la lengua «libres», ajenas al control de la RAE? ¿Qué reglas cambiarían? En mi opinión, el primer gran cambio podría ser la eliminación de los signos de interrogación y exclamación de apertura, algo que prácticamente nadie usa (aunque es obligatorio en español) y que no existe en otros idiomas. Otro gran cambio sería, quizás, la supresión de la coma del vocativo, signo que muy pocas personas usan en la escritura cotidiana.

Recuerda que esto es solo una especulación, un escenario posible creado con más imaginación que realidad y, si llega la hora de elegir entre la RAE y una academia alternativa administrada por expertos independientes, la resistencia de las normas tradicionales será muy intensa. La Real Academia Española no se va a quedar de brazos cruzados mientras ve cómo le roban su autoridad sobre más de seiscientos millones de hablantes.

5 claves para entender en qué se basa la RAE para aceptar cambios

Ahora vemos una síntesis de 5 puntos centrales para comprender en qué se basa la Real Academia Española para aceptar cambios en la lengua oficial de una inmensa parte de la población mundial.

#1. Por qué la Real Academia Española no acepta algunas palabras

Los españoles son sumamente celosos de su lengua, sobre todo ante presiones del inglés y el francés, entre otras lenguas. Los expertos de la RAE tienen el «no» fácil para aceptar anglicismos y galicismos por una cuestión de identidad nacional y hasta patriótica.

Correo electrónico en vez de e-mail, superventas en lugar de best seller y balonmano en vez de handball son solo algunos ejemplos de esta férrea tendencia.

#2. Palabras raras aceptadas por la RAE

Tunear, homoparental, lobista, amigovio, lonchera, precuela y empoderar son solo algunas de las nuevas palabras que acepta la Real Academia Española en su último diccionario.

#3. Observatorio de palabras de la RAE

El «Observatorio de palabras» reúne información sobre términos, significados o expresiones que aún no figuran en el diccionario académico, pero que suelen generar consultas, como neologismos, extranjerismos, tecnicismos o regionalismos. Su contenido tiene carácter provisional, ya que no forma parte de las obras oficiales de la Academia y podría cambiar con el tiempo. La inclusión de una palabra en este espacio no significa que la RAE haya aprobado oficialmente su uso.

#4. Así decide la RAE qué palabras son correctas

Como habrás visto, hay una serie de factores que influyen en las decisiones que toma la RAE. Destacamos la necesidad de los hablantes, las estadísticas sólidas acerca del uso de ciertos vocablos y la posición sociocultural de quienes manifiestan su inquietud acerca de tal o cual término.

#5. La verdad sobre cómo la RAE acepta o rechaza una palabra

Entonces no hay un plan siniestro para discriminar a nadie, como muchos usuarios del español suelen pensar. La Real Academia Española tiene un punto de vista pragmático sobre la lengua y toma sus decisiones por el camino más sencillo… ¡En teoría!

En esto se basa la RAE para aceptar cambios en el español (enigma resuelto)

Recapitulemos:

#1. La RAE basa sus decisiones mirando cómo escribe la gente

La lengua hablada tiene un lugar muy inferior a la lengua escrita, según los expertos de la RAE. Estos analizan una sola transcripción de lenguaje oral por cada diez muestras de texto escrito.

#2. La RAE se basa en la escritura de la gente culta

Nos referimos a personas que escriben libros o que trabajan para medios de comunicación, como los periódicos y las revistas.

#3. La Real Academia Española mira cómo escriben las personas cultas

Profesionales de la escritura, docentes, literatos y toda la gente para la que escribir es un trabajo serio son los «niños mimados» de la RAE.

#4. La Real Academia Española privilegia la forma de hablar de España

En el Corpes XXI, las muestras provenientes de ese país superan el volumen que correspondería por la cantidad proporcional de hablantes.

#5. La RAE presta poca atención a idioma español que circula en internet

Este es uno de los datos más reveladores de todos porque prácticamente deja de lado la lengua de la red, salvo por unas pocas muestras elegidas.

En este artículo hemos dejado en claro que la RAE se toma muy en serio el análisis de nuestra lengua, revisa minuciosamente cómo escribimos y cómo hablamos en multitud de ámbitos.

Pero el detalle clave es que la Real Academia Española «acepta» cambios en la lengua, no se los inventa por capricho, sino que los toma de todos nosotros. Después de un proceso que lleva mucho tiempo, sus expertos deciden si hay que incorporar (o no) esos cambios al diccionario, a la gramática o a donde corresponda. Así es: la RAE no nos dice cómo hablar ni cómo escribir, ¡nosotros se lo decimos a ella!

Notas:

[1] Se considera que la ortografía del español es bastante «transparente» en relación con la ortografía de otras lenguas. Salvo casos contados donde las mismas letras tienen distintas pronunciaciones (la u en hueso y en queso, por ejemplo), lo normal en español es que cada letra tenga un sonido característico y estable que se pronuncia siempre igual. Por el contrario, en el francés los diptongos tienen pronunciaciones especiales, hay muchas letras que son mudas en unos contextos, pero se pronuncian en otros, hay matices muy sutiles entre las diferentes maneras de pronunciar la misma vocal, etc. Para escribir ahora en francés ponemos maintenant y pronunciamos [mɛ̃t(ə)nɑ̃] (algo parecido a mentnán). Hasta para decir algo tan simple como hoy, en francés tenemos que escribir ¡cuatro palabras! y un apóstrofo: au jour d’hui.

[2] Te doy la lista completa para que busques tu país: Academia Colombiana de la Lengua, Academia Ecuatoriana de la Lengua, Academia Mexicana de la Lengua, Academia Salvadoreña de la Lengua, Academia Venezolana de la Lengua, Academia Chilena de la Lengua, Academia Peruana de la Lengua, Academia Guatemalteca de la Lengua, Academia Costarricense de la Lengua, Academia Filipina de la Lengua Española, Academia Panameña de la Lengua, Academia Cubana de la Lengua, Academia Paraguaya de la Lengua Española, Academia Boliviana de la Lengua, Academia Dominicana de la Lengua, Academia Nicaragüense de la Lengua, Academia Argentina de Letras, Academia Nacional de Letras (Uruguay), Academia Hondureña de la Lengua, Academia Puertorriqueña de la Lengua Española, Academia Norteamericana de la Lengua Española y Academia Ecuatoguineana de la Lengua Española.

 

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