La distinción entre lengua y dialecto es menos obvia de lo que parece. Lengua y dialecto son cosas distintas, en eso estamos de acuerdo… ¿o no? Continúa leyendo y descubrirás cuál es la verdadera diferencia entre lengua y dialecto, si es que en verdad existe alguna.
Tabla de contenidos
Lengua, dialecto y sentido común
La mayoría de la gente piensa que una lengua es más que un dialecto y, la verdad, hay algo de cierto en esa forma de pensar.
Por ejemplo, en nuestra imaginación, la lengua española es una sola, a diferencia de los dialectos, que son muchos y varían según la región. Entonces creemos, con bastante razón, que el español es una lengua general y lo que se habla en cada región es un dialecto diferente de esa misma lengua: el español de México, el de Guinea Ecuatorial, el de España…
También hay quienes piensan que la diferencia entre lengua y dialecto depende del número de hablantes. Así, por ejemplo, los idiomas de los pueblos originarios de América hablados en comunidades reducidas son incorrectamente llamados dialectos cuando, en realidad, son lenguas hechas y derechas como todas las demás. Pero ¿qué es en realidad un dialecto? ¿En qué se diferencia de una lengua?
👉 Las respuestas a estos curiosos interrogantes podrían no ser las que imaginas.
¿Qué es un dialecto? Definición
Según la RAE, dialecto es una «variedad de un idioma que no alcanza la categoría social de lengua». La palabra clave en esta definición es «social». La distinción entre lengua y dialecto no es técnica, es decir, no tiene que ver con criterios científicos. Ninguna variedad lingüística (se llame lengua o dialecto) es «más que otra» por sí misma. Ninguna manera de hablar es intrínsecamente más válida o más correcta que las demás.
Por eso, técnicamente, lengua y dialecto son lo mismo y la diferencia entre una y otro es una decisión de los hablantes que ejercen el poder en la sociedad. Profundicemos en esto.
Variedades lingüísticas: entre discursos políticos y gritos de gol
Al decir que un idioma no alcanza la categoría social de lengua estamos señalando que no tiene suficiente prestigio público, que no se enseña en las escuelas, que no tiene reconocimiento oficial. Pensemos en las miles y miles de variedades del español que pueden existir en una misma ciudad. ¿Crees que las personas hablan igual en las gradas de un estadio de fútbol y en la Cámara de Diputados? ¡Ciertamente no!
De hecho, podríamos hacer una investigación a fondo en cada uno de esos dos ámbitos y descubrir de manera precisa qué variedad de lengua, es decir, qué dialecto se usa en cada uno de ellos, detallando el léxico específico, la gramática particular, la pronunciación preferida, etc.
Tipos de dialectos
Los dialectos son variedades de una misma lengua y algunas de esas variedades son más aceptadas socialmente que otras.
#1. Variedades diatópicas o geolectos
Los dialectos pueden estar asociados a un territorio en particular, por ejemplo, el dialecto del municipio de Puebla, el de Tucson, el de Barcelona… Este tipo de variedades de lengua relacionadas con el lugar geográfico se llaman diatópicas.
#2. Variedades diastráticas o sociolectos
La diferencia entre dialectos también puede estar basada en los grupos sociales que los emplean, por ejemplo, el dialecto de los abogados, el de los jóvenes, el de los millonarios, etc. Estos dialectos dependientes de un grupo social concreto se denominan variedades diastráticas.
#3. Variedades diafásicas o registros
Otra forma de distinguir dialectos es según la situación comunicativa concreta y el grado de formalidad, es decir, si se habla en público, en privado, en un acto solemne o en un intercambio cotidiano… Estas variedades lingüísticas que dependen de la circunstancia en la que se usan son llamadas diafásicas.
Diferencias entre lengua y dialecto: ¿duda resuelta?
Entonces, si la distinción entre lengua y dialecto está tan clara, si sabemos tanto sobre las distintas maneras de clasificar variedades de un mismo idioma, ¿por qué sigue habiendo tanta confusión entre las personas? Dejemos que la historia, maestra de la vida, nos enseñe de nuevo.
La lengua como arma de civilización masiva
Viajemos en el tiempo, retrocedamos de nuevo hasta el Imperio romano. Los antiguos romanos tenían una forma muy particular de «civilizar» los territorios que tomaban por la fuerza: después de hacer la guerra y saquear las ciudades o de forzar un pacto con los gobernantes locales, las autoridades de Roma no se metían demasiado en la cultura ancestral de las provincias. Los romanos dejaban funcionando las instituciones que no interferían con sus propósitos militares y permitían a los conquistados mantener sus costumbres, su idioma y su vida cotidiana tal como siempre.
Uso político y militar de la lengua latina
Pero, junto con los caminos, los acueductos, los teatros y otras construcciones clave para el desarrollo del imperio, los romanos llevaban el arma más poderosa de todas: la lengua. En cada nueva provincia, el uso del latín era obligatorio para los actos de gobierno, era la lengua oficial del imperio y todo lo relacionado con la vida pública debía escribirse y decirse en latín. Las lenguas de los conquistados no estaban prohibidas, pero quedaban reservadas para el uso doméstico y privado.
Las lenguas construyen realidades
Así, el latín se convirtió en el instrumento de unificación cultural más efectivo del imperio porque, recordemos, una lengua no es solo una lista de palabras que nombran cosas del mundo. Ferdinand de Saussure, padre de la lingüística moderna, se dio cuenta de eso hace más de un siglo cuando afirmó que las lenguas no describen el mundo de manera transparente: al contrario, las lenguas crean realidades, son maneras de interpretar lo que nos rodea y darle una forma y un sentido. Un ejemplo perfecto de esto es el derecho.
El derecho utiliza la lengua para impartir justicia. Las leyes crean realidades, dan vida a un ideal de justicia que, de otra manera, sería tan solo un concepto abstracto, una idea sin cuerpo. Si la justicia «verdadera» fuera una sola, todos los pueblos del mundo tendrían las mismas leyes, ¿no te parece? Pero en la realidad no ocurre así: pueblos con distintas lenguas se dan a sí mismos leyes diferentes.
Las leyes son construcciones lingüísticas de la realidad
El derecho es la mayor herencia que los antiguos romanos dejaron a Occidente y, con él, nos legaron también su forma de entender el mundo que nos rodea. El derecho romano fue la manera oficial de impartir justicia en todo el imperio y eso no podría haber sido de esa manera sin una expansión uniforme de la lengua latina en todo el territorio conquistado.
Pero el Imperio romano era inmenso y aquello de «uniforme» no era más que una expresión de voluntad porque, si bien el latín era el idioma de la unidad, en los hechos había muchísimas variedades regionales, es decir, diversos dialectos de diferente prestigio.
«Una lengua es un dialecto con un ejército y una marina»
La frase anterior, atribuida al lingüista Max Weinreich, revela lo que se esconde realmente detrás de la diferencia entre lengua y dialecto.
Nuestro castellano nació como un dialecto más derivado del latín y, durante mucho tiempo, no fue más que eso: una variedad de la lengua latina entre tantas que había en la época.
A partir del siglo XV, el reino de Castilla empezó a acumular más y más poder y se convirtió en el motor político de España, en la potencia militar más grande de la península.
Por qué se impuso el dialecto castellano
Castilla derrotó a los moros en Granada y los expulsó después de centurias de dominación. Además, el reino castellano estuvo a la cabeza de las expediciones hacia América y otros sitios geográficos donde obtuvo inmensas riquezas.
Así, poco a poco, el castellano fue afianzándose como lengua general y, aunque no estaba prohibido hablar en otros dialectos, el de Castilla terminó imponiéndose como lengua de gobierno y de administración política. En otras palabras, el castellano dejó de ser dialecto y se convirtió en lengua por la fuerza de las armas.
Primera gramática del castellano: entre la lingüística y la política
En 1492, Antonio de Nebrija publicó la Gramática de la lengua castellana, la primera obra de este tipo destinada enteramente a nuestro idioma. Allí reconoce de manera explícita que «siempre la lengua fue compañera del imperio». Sabiendo esto, no te sorprenderá el hecho de que Nebrija haya dedicado su gramática directamente «a la mui alta y assí esclarecida princesa doña Isabel, la tercera deste nombre, reina i señora natural de España y las islas de nuestro mar».
Uno de los objetivos de este artículo es combatir la discriminación por motivos lingüísticos brindando información clara sobre este tema tan importante. Por eso, cuando alguien te diga que una lengua es superior a un dialecto, lánzale esta pregunta: superior… ¿según quién?
Distinción entre lengua y dialecto: recuerda esto
Espero haber echado un poco de luz sobre las diferencias entre lengua y dialecto. Para afianzar el contenido de este artículo en tu memoria, te dejo las claves principales como respuesta a las dudas frecuentes sobre este tema.
#1. Diferencia entre lengua y dialecto: ejemplos
Una lengua es un sistema lingüístico con reconocimiento y autonomía, por ejemplo, el español. Un dialecto es una variedad regional o social de una lengua, por ejemplo, el español rioplatense o el de Canarias.
#2. Qué es una variante de la lengua
Una variante de la lengua es una forma particular que adopta una lengua según factores geográficos, sociales, históricos o situacionales.
#3. Lengua, lenguaje, habla y dialecto
Lenguaje es la capacidad humana de comunicar; lengua es el sistema compartido; habla es el uso individual; dialecto es una variedad de una lengua.
#4. Diferencia entre idioma y dialecto
Un idioma suele referirse a una lengua reconocida como independiente, mientras que un dialecto es una variedad interna de esa lengua.
#5. Distintos tipos de dialecto
Los principales tipos de dialecto son geográfico (regional), social (sociolecto), generacional, profesional y situacional o funcional.
Si este artículo te gustó o si quieres hacer una pregunta, ¡déjame un comentario aquí abajo!
